lunes, 15 de enero de 2018

Estrenando el año 2018 en la Biblioteca de Lliria (Valencia)





Así comenzamos el año 2018... disfrutando del "Auto de los Reyes Magos" de Gloria Fuertes y muchos otros libros de la biblioteca de Llíria, y fabricando un bote bien chulo.



Gracias a una amiga bibliotecaria, llegó a mis manos este libro del año 1972 que no incorporó a la colección de la biblioteca (era una donación) por razones evidentes:


Sin embargo, para mi es un tesoro y gracias a que ya han pasado tantos años, puedo reproducir aquí un maravilloso cómic que ilustra el poema.








En cuanto al bote de la calma... ¿no sabéis qué es? Pues creo que tiene tanto interés conocerlo que voy a hacer una entrada con tutorial incluido sobre la utilidad de este tipo de frascos o botes y cómo hacerlos en casa de forma sencilla.

Aquí os dejo mientras con unas fotos de este taller:











Este niño tan guapo es mi hijo pequeño, Nicolás, que pronto cumplirá 6 años, junto con su amiga del equipo de básquet Vera... Hubo como habéis visto en las fotos una asistencia enorme y fabricamos nada menos que 35 botes, así que seguro que muchas familias de Llíria disfrutan de un poquito más de calma este 2018.

Biblioteca de Monzalbarba (Zaragoza)

Sin duda esta es una biblioteca preciosa. Nueva, bien organizada, iluminada, espaciosa... pero fue la única a la que acudió únicamente una familia.

En este barrio, el colegio está situado precisamente en frente de la biblioteca, pero hacen jornada continua. Quizá fue por eso,  aunque lo cierto es que el gran reto de las bibliotecas actuales está justamente en que los usuarios lleguen hasta ellas.

Hace más de 20 años que me formé como bibliotecaria, y a lo largo de este tiempo he trabajado siempre como mediadora de lectura, librera y cuentacuentos... he podido vivir en primera persona la informatización de los catálogos de las bibliotecas.

Sí, efectivamente, no hace tantos años que todavía se hacía el préstamo manualmente, con catálogos en fichas de papel, y todavía hoy se mantiene este sistema en alguna biblioteca muy pequeña porque no sale rentable informatizarla.

En aquellos años, algunos bibliotecarios se resistían y continuaban con sus libros de registro manuales a pesar de ser ya innecesarios.

Después he visto cómo se actualizaban los responsables y trabajadores de las bibliotecas, gracias precisamente a las carreras universitarias de Diplomatura como la que yo cursé, el Grado actual o incluso la Licenciatura en Documentación. Eso sin olvidar el resto de titulaciones de especialización, cursos de actualización, reciclaje, etc. creados por y para este colectivo.

Así pues, tenemos hoy en día bibliotecas informatizadas y con profesionales preparados.
Las colecciones también están expurgadas, ordenadas y bien mantenidas gracias a su labor y con gran esfuerzo han conseguido que las administraciones se ocupasen de asignar un equipamiento adecuado.

Muchas bibliotecas se han trasladado en estos años a nuevos edificios y desde luego que hoy por hoy podemos decir que tenemos unas bibliotecas más que adecuadas... todas disponen de internet, de ordenadores, impresoras, algunas wifi... incluso conozco bibliotecas que prestan un lector de libros electrónicos o un portátil a sus usuarios.

Hemos trabajado mucho para conseguir estas bibliotecas, pero ahora tenemos un reto ante nosotros: conseguir que los usuarios lleguen hasta allí y hagan uso de las instalaciones y de los servicios que con tanto esmero hemos organizado.

Estoy convencida de que el primer escalón lo tenemos en las familias que han asistido a estas sesiones en el Rincón Peque de las bibliotecas municipales de Zaragoza... ellos son nuestro presente y nuestro futuro.





Biblioteca de La Cartuja (Zaragoza)










Esta biblioteca está situada en la planta alta del Centro Cívico del barrio, que en la planta baja alberga un Centro de Mayores muy activo.

Es un espacio suficiente aunque desde luego se nota la profesionalidad de Mª Jesús, la bibliotecaria, que consigue que haya sitio para todo, con una zona infantil bien dotada y una colección de libros muy completa:






Organizamos el espacio para que pudieran participar un buen número de familias, y lo cierto es que, aunque no se llenaron todas las sillas, hubo una gran respuesta.

Como siempre, sacamos una buena selección de libros de sus estanterías y jugamos, cantamos y compartimos cuentos.


El objetivo de esta actividad, sin embargo, se cumplió con creces cuando terminó la actividad y se hicieron algunos socios nuevos de la biblioteca... seguro que poco a poco ellos contagian a muchos más.



Biblioteca de San Juan de Mozarrifar (Zaragoza)




El final del año 2017 ha sido un poco atareado para mi, así que me pongo ahora, ya en el 2018, a actualizar las entradas que me han quedado pendientes... ¡Más vale tarde que nunca!



Esta actividad la realicé el 23 de noviembre de 2017, pero merece la pena hacer un poco de memoria y compartirlo para que esta biblioteca tenga también su espacio y el protagonismo que merece.

San Juan de Mozarrifar es un barrio rural de Zaragoza, y la labor de los bibliotecarios de las bibliotecas de barrios como éste es realmente encomiable.

En la práctica, no disponen de muchas horas de trabajo ya que el tamaño de la población a la que atienden así lo condiciona... y sin embargo, en el recorrido que he realizado este año con el ciclo de cuentacuentos del Rincón Peque, todos y cada uno de ellos ponen una gran profesionalidad y vocación en su labor.

A pesar de ser pequeñita, conseguimos hacer un buen espacio y resultó acogedor para las personas que participaron... y lo cierto es que se llenaron todas las sillas.




La colección de libros que tiene ésta biblioteca está muy bien seleccionada, de forma que, aunque la cantidad de libros no sea muy grande, todos y cada uno de ellos son libros de calidad que pueden cubrir las necesidades de los vecinos del barrio sin problema.



Precisamente esto fue lo que me comentaba el bibliotecario, César. A veces los usuarios viajan hasta Zaragoza a buscar algún libro y después de no encontrarlo, prueban en la biblioteca que tienen en su propio barrio y sí que está allí... les resulta sorprendente, pero también evidencia algo que es muy común, que subraya la necesidad de estas bibliotecas de darse a conocer entre sus usuarios.

Aunque en una biblioteca como ésta no disponen de espacio para un Rincón Peque como en otras bibliotecas más grandes, sí que tiene fondos para bebés y por supuesto para padres y madres.

Bibliotecas como ésta guardan tesoros... necesitamos trabajar en común los docentes, familias, bibliotecarios y mediadores de lectura para conseguir que los usuarios también los descubran.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Biblioteca Fernando Lázaro Carreter (Torrero) de Zaragoza



Nunca se puede valorar un libro por su portada... ni tampoco una biblioteca... porque nada hace sospechar, cuando ves el edificio que la alberga, lo que encuentras al abrir la puerta.

En otra entrada de este mismo blog ya hice un elogio de las bibliotecarias y bibliotecarios y de cómo podemos encontrar su alma en cada rincón de la biblioteca. Es el caso de la biblioteca de Torrero, y su bibliotecaria, Eva, acompañada por un par de auxiliares (las que yo conocí en torno a un café calentito antes de ponernos manos a la obra) absolutamente entregadas a su trabajo.

En esta ocasión voy a aprovechar para aplaudir también el trabajo imprescindible, necesario, incansable y vocacional de todos y todas los auxiliares de las bibliotecas que he podido visitar en estas y otras sesiones, porque su esfuerzo en colaboración con la dirección de cada biblioteca nos permite a los usuarios disfrutar de bibliotecas ordenadas, cuidadas, mimadas diría yo, con una profesionalidad que pienso que no se valora lo suficiente.

 Y es que el éxito de un buen trabajo comienza por cuidar cada detalle. Para mi es un éxito rotundo que después de la sesión se hicieran socios 5 niños y 4 adultos, y que se llevasen en préstamo 27 libros de infantil y 6 libros de la sección de adultos o padres... ¡con lo difícil que es eso!

Antes de comenzar, como siempre en cada biblioteca, con ayuda de Eva en este caso, colocamos el mobiliario de forma que fuese cómodo para los asistentes.

Me encontré con un llenazo absoluto, lista de reserva y el teléfono sonando preguntando por si había hueco... ¡sólo fallaron dos participantes! eso no es muy habitual con niños tan pequeños...

En total estuvimos 36 personas de todos los tamaños, y facilitó mucho que la sala resultase ser del tamaño más adecuado que se puede pedir para hacer una sesión como ésta. Además, teníamos disponibles unos cuantos cojines que, bien colocados, permitieron a los adultos estar tan cómodos y en una posición de semicirculo tan bien hecha que todo fluyó desde el principio de forma mágica... (bueno, ya os acabo de explicar que la magia también tiene trucos).






Una vez colocados todos, comenzamos con el "Buenos días" de la pedagogía Waldorf, en una versión que yo he tomado del vídeo que aquí os comparto y que tiene otros muchos recursos útiles. Es un material realizado por una pareja de maestros que van por el mundo promocionando la pedagogía Waldorf y cuyo blog os invito a revisar: www.derumboalcambio.org


La canción de buenos días aparece en el minuto 3:53, cantada por María Jesús, de Santiago de Chile (con mucha mejor voz que yo, desde luego) aunque os recomiendo aprender el resto de los recursos del vídeo, absolutamente preciosos.

Este saludo, después de unos pocos minutos de charla previa en el que repasé las Recomendaciones para familias usuarias de biblioteca con bebés y prelectores,  consigue que los adultos nos calmemos y cambie la energía que se respira en la sala. Cierto es que todos los papás y mamás que me acompañaban se entregaron con verdadera pasión a cantar conmigo el buenos días, y eso no ocurre siempre... era precioso ver cómo los bebés se quedaban asombrados y sobre todo admirados.

No puedo mostraros sus caritas, pero aún así se percibe todo lo que digo en estas fotos:





Preparamos una selección bibliográfica interesante y divertida, para bebés pero también para los adultos, como podéis ver en estas fotos:




Fue una sesión memorable para mi, y espero que para todos los que la compartimos. A partir de ahora creo que los libros de la sección de padres de esa biblioteca saldrán en préstamo más a menudo, y quizá también los de la sección de cómic porque me pareció muy destacable en esta biblioteca y la recomendé con mucho entusiasmo (y ya se sabe que suele ser contagioso).



Biblioteca Benjamín Jarnés (Actur), de Zaragoza



Cuando llegué a este precioso y nuevo edificio, me recibió un animado ambiente en la planta baja, ya que allí se ubica el centro de mayores y hay que reconocer que aprovechan este espacio público muy bien.

En la planta superior se ubica la biblioteca, en dos alturas. Inmaculada, la bibliotecaria, me enseñó todas las instalaciones de las que disponen y lo cierto es que han rentabilizado al máximo cada rincón disponible y se puede disfrutar así de varias exposiciones bibliográficas e incluso fotográficas,  que nos salen al encuentro cuando nos movemos por la biblioteca.

Hicimos la actividad en un aula multiusos de la planta baja, ya que allí teníamos más intimidad dado que la biblioteca infantil disfruta de un buen número de usuarios que hubieran sido interrumpidos por nuestro numeroso grupo, y desde luego fue una genial idea ubicarnos allí.

Gracias a la ayuda de Inmaculada y de las auxiliares, pude dinamizar una selección de libros absolutamente geniales... y es que esta biblioteca dispone de un buen fondo infantil, y también aproveché para presentar unos cuantos libros de la sección de adultos y de la de padres.


Fue muy celebrado el pollo Pepe, claro... y también el libro grande de Animales. Son libros que se disfrutan siempre, no nos defraudan nunca.











Entre los juegos y canciones, hicimos el celebrado caballito de Tamara Chubarovski:






Terminé la sesión con el juego de la hamburguesa. Voy a aprovechar ahora para explicar de dónde he sacado yo esto... porque desde luego está todo inventado, aunque a veces nos sorprende cómo funciona una cosa u otra de forma diferente al incorporarle nuestra propia interpretación.

Hace ya unos años inventé este juego, inspirándome desde luego en una canción que aparece en un libro de Natalia Velilla, editado por la editorial San Pablo:



Recomiendo vivamente esta colección, que abarca hasta los 12 años de edad, y que a mi me ha servido para mis propios hijos y también para las sesiones con bebés.

Se plantean en estos libros visualizaciones guiadas, canciones y masajes, incluso automasajes que resultan muy útiles.

La hamburguesa que yo he terminado por hacer aquí y allá no se canta, se recita al estilo de las rimas de pedagogía Waldorf y se convierte en un juego en el que se busca el contacto, la interacción y la excusa para darnos achuchones mutuamente... de hecho, lo natural y habitual es que los niños te pidan inmediatamente hacer una hamburguesa contigo, para comerte de un bocado ellos a ti.

He descubierto a lo largo de mi trabajo en estos años que los adultos muchas veces necesitamos una excusa para acariciar y tocar a los niños... quizá son nuestros propios bloqueos pero lo cierto es que si proponemos un juego, un masaje, etc. en seguida abundan los besos y abrazos, pero la desconexión que fomenta el mundo actual es una barrera invisible y a veces muy difícil de franquear porque resulta perversamente oculta.



Ojalá que no nos olvidemos nunca de darnos caricias y abrazos... todos necesitamos calorcito, a cualquier edad, pero nuestros bebés y niños más pequeños desde luego que se nutren y nos nutren así.